Blog de Jared D. Mendoza

En San Valentín maneja tu economía con amor.

La mayoría de las personas optan por obsequiar un regalo ante la dificultad de expresar sus sentimientos.

Dada la importancia que tienen las relaciones afectivas en la sociedad, el 14 de febrero como el Día del Amor y la Amistad es la fecha con mayor explotación, en términos de mercadotecnia y consumismo, donde se advierte el regalo material como una necesidad.

Las versiones sobre el origen del Día de San Valentín son muchas, pero poco le interesa esto a la mayoría de la gente, que celebra el 14 de febrero como una fecha para obsequiar algún detalle a la pareja, amigos, familia y demás seres queridos.Este consumismo es derivado del bombardeo publicitario de los medios de comunicación, que se combina con la búsqueda de las personas, que no saben expresar su afecto de otra manera distinta, y a través de un regalo material, se llega a sustituir las muestras de cariño.

El 14 de febrero, San Valentín, es el día oficial de los enamorados. No obstante, la mayor preocupación de casi todos para esta fecha no es otra que encontrar el regalo idóneo para su pareja (el más cursi,  el más original o el más costoso), por lo que cabe cuestionarse si se trata de la ocasión más romántica o quizás la más consumista de todo el año.Por ende, si nos basamos en los informes ofrecidos por Rakuten, una de las tiendas online más grandes del planeta, los guatemaltecos gastamos un promedio de Q250.00 a Q500.00 en nuestros regalos para esta ocasión tan “especial”. 

Si bien es cierto que San Valentín no es más que un día cualquiera, en el que no es necesario hacer gastos innecesarios, pues el amor, si es verdadero, no requiere de ellos, cabe destacar que el mejor de los regalos siempre es gratuito. Sin embargo, la teoría todos la sabemos, pero llevarlo a la práctica no resulta nada sencillo. Y es que, tal es la importancia concebida a lo material que San Valentín ha dejado de ser sinónimo de atracción emocional para dar lugar a una concepción más consumista, fundamentada en la compra de bombones, flores, libros, joyas…

Por consiguiente, amar y ser amado es maravilloso e incluso aplaudimos la celebración de un día del amor y de la amistad, pero no por ello todos compartimos el modo en el que se está efectuando hoy en día. No se necesita nada más que abrir cualquiera de las redes sociales para ser testigo de ello, miles de imágenes en las que únicamente se podrá observar un sin fin de objetos materiales de los que presumen haber recibido supuestos enamorados. Es más, se celebra la obtención de regalos, pero nadie agradece al destino el devenir de la vida y la oportunidad que le ha bridando de conocer el amor.


San Valentín, una fecha tan ansiada por algunos y odiada por otros, no es más que el arduo reflejo de una sociedad consumista.


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